En un pueblo, se divertían con el pendejo del pueblo, un infeliz que vivía haciendo pequeños mandados.
Diariamente llamaban al pendejo al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: Una de tamaño grande de 40 reales y otra de menor tamaño, pero de 200 reales.
Él siempre cogía la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.
Un día, alguien que observaba, le llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y este le respondió: Lo sé, no soy tan pendejo, vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el jueguito acaba y no voy a ganar más mi moneda.
Esta historia podría concluir aquí, pero se pueden sacar varias conclusiones:
😐 1ra: Quien parece pendejo, no siempre lo es.
🤔 2da: ¿Cuáles eran los verdaderos pendejos?
🤑 3ra: Una ambición desmedida puede cortar tu fuente de ingresos.






Deja un comentario