José Velasco y Pablo Reyes, dos veladores que trabajaban en la Hacienda de Huescalapa, fueron los que descubrieron la aparición, en el año de 1901. Los hombres buscaban en el cerro unas tramas para hacer un yugo –señala el libro de gobierno de la Parroquia de Huescalapa, de 1968– cuando vieron que en una roca, formada por lama y “tecata de piedra”, estaba formada “clara y perfecta”, la imagen de la Virgen de Guadalupe, “como si hubiera sido pintada exprofeso”.
Sin embargo, en 1918, documenta el libro, un federal provocó un incendio que dañó la imagen natural, por lo que el pintor Esteban Partida, de Tuxpan, fue contratado para que repintara el retrato, que es el que actualmente recibe la devoción de locales y fuereños.
En el año 1956 se mandó hacer una capilla, que sustituyó a una ermita improvisada que existía casi desde su descubrimiento.
La ermita actual fue diseñada por el Arq Oscar Bracamontesfoto






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