Francisco Vizcarra Ruíz (1883-1958) Zapotiltic

Nació el 4 de octubre de 1883 en la hacienda San Isidro Mazatepec, hijo de Don Onofre Vizcarra y Doña Paulina Ruiz, ricos hacendados de la época Porfiriana contando con más de 15,000 hectáreas de tierras y 3000 cabezas de ganado.

Francisco fue el único hijo varón y por ende heredero principal de la hacienda de su padre.

Al ser ya un adolescente el joven Francisco decide dirigir su vocación hacia el sacerdocio, cosa de la cual su padre se opuso rotundamente ya que tenía puestas en las todas sus esperanzas de heredar y dirigir la hacienda por su hijo.

Por otro lado, su madre Doña Paulina lo apoya moral y económicamente y lo envía a estudiar al seminario.

Poco a poco su padre va aceptando la vocación de su hijo y al final de sus estudios termina por apoyarlo.

El 16 de agosto de 1908 celebró su santa misa en la capilla de la hacienda de su padre, tal fue la alegría de Don Onofre Vizcarra que mandó construir una vía del ferrocarril hasta su hacienda y contrató un tren especial para trasladar a los invitados de honor desde Guadalajara para celebrar aquel acontecimiento. Se realizó una gran fiesta en donde a petición de Francisco fueron invitados todos los trabajadores y peones de la hacienda puesto que siempre los veía como su familia.
Ese mismo año se le envía a su primer destino pastoral en la capilla de la hacienda San Antonio de Gómez en Tototlán y años más tarde trasladado a la cabecera municipal en Tototlán ya como cura oficial, donde se encuentra con un templo muy viejo e inseguro por terremotos anteriores, esta sería su primera gran construcción y con su personalidad de gran líder reúne a toda la comunidad y los convence de derrumbarlo, y así con el apoyo de todo Tototlán construyen uno nuevo templo en su lugar que sería terminado dos años más tarde.

En 1917 fue promulgada en México una nueva Constitución, firmada por el presidente Venusiano Carranza. inspirada en principios anticlericales y provocó una era de violenta persecución religiosa.

En 1926, bajo la presidencia de Plutarco Elías Calles, la persecución se hace más violenta, y el gobierno federal decretó los siguientes artículos sin objeción para ser cuestionados.


– Artículo 1.- Todos los ministros de religión deben ser mexicanos de nacimiento, y la pena a los violadores será de 500 pesos de multa o 15 días de cárcel. El Ejecutivo tiene la prerrogativa de expulsar del país a los transgresores.
– Artículo 3.- Nadie puede enseñar religión en ninguna escuela primaria, ni aun en las particulares, con la misma multa de 500 pesos o 15 días de cárcel a los transgresores.
– Artículo 4.- Prohibición a los ministros de culto de abrir o dirigir una escuela , ni enseñar en una.
– Artículo 6.- Se prohíben en México los votos religiosos, se decreta la disolución y supresión de todo tipo de monasterios, conventos o comunidades religiosas.
– Artículo 7.- Prohibido para cualquier civil animar a otro a hacer votos religiosos.
– Artículo 8.- Seis años de prisión a todo ministro de culto que afirme que los artículos de la constitución no obligan a cumplirlos.
– Artículo 10.- De 1 a 5 años de prisión a cualquier ministro de culto que critique en público o en privado cualquier artículo constitucional.
– Artículos 14 y 15: Supresión de la libertad de prensa en materia religiosa.
– Artículo 17: Prohibido hacer actos de culto fuera de los templos.
– Artículo 18: Prohibido a los sacerdotes, frailes o monjas para portar vestidos o hábitos que los distingan como miembros del clero.
– Artículo 19.- Todos los ministros de culto están obligados a registrarse en las oficinas del gobierno para que se le dé licencia de actividades.
– Artículo 22.- Todo lo que son templos, casas curales, residencias episcopales, seminarios, asilos y colegios religiosos dejan de ser suyos y ahora son del gobierno federal, quien determinará qué hacer con ellos.
Tras la entrada en vigor de estas leyes resultó entre 1926 y 1929 una guerra religiosa que causó 250,000 muertos de los cuales más de 150,000 mexicanos que no participaron en la defensa armada perecieron en los repetidos ataques del gobierno federal contra la población civil.

Para 1926 hubo de suspenderse el culto en los templos de toda la república, y el cura Francisco Vizcarra fue llamado por sus superiores debido a su liderazgo y amistad con los hacendados más ricos del estado para coordinar la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa en el estado de Jalisco, junto con Don Ignacio García y Don Adolfo Carrillo dos campesinos que le ayudaron incondicionalmente en este nuevo caminar partió de Tototlán hacia Ocotlán. Ahí recibió instrucciones para concientizar a sus amigos hacendados de apoyar a sus compañeros clérigos y sobre todo a los pueblos que en torno a las haciendas comenzaban a levantarse en armas contra el gobierno federal para apaciguarlos.


Marcharon luego a San Francisco de Asís en Arandas, después a San Juan de los Lagos luego a Pénjamo Guanajuato, y regreso a Aguascalientes con unos familiares que vivían por la calle Colón, estos tenían un telar y fabricaban zapares al estilo Saltillo, ahí fue disfrazado de artesano tejedor de zarapes y con el nombre de Don Nacho cargaban su mula de zapares que le regaló la familia para aparentar ser vendedor de estos.

Al recrudecer la guerra cristera en 1297 el cura Vizcarra se desplazaba de un pueblo a otro haciendo las veces de vendedor de dichos zarapes pasando desapercibido del gobierno, pero ayudando en la lucha cristera a los pueblos proveyéndolos de información valiosa y refugiando civiles y cristeros antes de que el ejército llegase a estas zonas.
Poco a poco el nombre de Francisco Vizcarra Ruíz se hizo sonar dentro de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa en el occidente del país y no tardó mucho en llegar a oídos del gobierno, haciéndose un dolor de cabeza para éste por lo que se designa al general Juan B. Izaguirre la tarea de encontrarlo vivo o muerto a como dé lugar.

De esta manera llegó el general y su ejército a Tototlán el 11 de abril de 1927, cerca del mediodía con el fin de capturar u obtener informes del cura Fco. Vizcarra ya que esta era su parroquia designada. El Padre Sabás había quedado a cargo del templo, pero ya se encontraba oculto en la casa de la señora María Ontiveros para cuando el gobierno llegó. Por la mañana del 12 de abril de 1927, los soldados entraron a la casa del Padre Sabás y quemaron varias de sus pertenencias en un cuarto en donde celebraba las misas.

En esta misma casa tenía cerca de 10 niños huérfanos y los soldados echando una soga en el cuello de un niño amenazaron con ahorcar a todos si no le decían el paradero del cura Vizcarra, la señora María Mendoza, quien atendía en la casa al padre y los huérfanos, horrorizada, les dijo que el cura se había marchado meses atrás y el único padre a cargo era el Padre Reyes, indicando donde se encontraba.
Dirigiéndose a la casa señalada dando fuertes golpes a la puerta llegaron los federales, la dueña de la casa negó que ahí estuviera el padre Reyes, pero los soldados, enfurecidos y bien armados, entraron hasta el patio gritando: – ¿Dónde está el cura?, el Padre Reyes salió del traspatio y dijo: «Aquí estoy, ¿qué se les ofrece?» Al momento lo amarraron con una soga, atándole los brazos fuertemente por la espalda. Se lo llevaron preso mientras caminaban hacia la iglesia parroquial, convertida en caballeriza y cuartel general de los soldados, le decían, “ya agarraremos al cura Vizcarra, el jefe de toda esta revolución, y ya verán cómo le va”.

El general Juan B. Izaguirre mandó atar a la columna del pórtico del templo al padre Sabas con la soga apretada al cuello y los brazos amarrados hacia atrás, bajo los inclementes rayos del sol. Los pobladores consternados y por más ruegos y súplicas que hicieron a los militares y al presidente municipal, José Ventura Trujillo, no obtuvieron la libertad para el Padre Sabás, ni pagando dinero como multa.

El general Juan B. Izaguirre tenía la consigna de capturar al párroco don Francisco Vizcarra a como diera lugar. A la caída de la tarde llevaron al Padre Sabás atado ante el general, quien lo interroga: ¿Dónde está el Cura Vizcarra? El Padre Reyes no despegó los labios por lo que fue torturado hasta las primeras horas del alba preguntando el paradero del cura Vizcarra.

Tres días duró aquel atroz tormento, cuando concluyó fue desatado el padre Reyes y fue obligado a recorrer la distancia que media entre la parroquia y el cementerio. A las nueve de la noche, del día 13 de abril de 1927, se oyeron descargas de pistolas por el rumbo del panteón y finalmente murió el padre Sabas Reyes por no delatar al cura Francisco Vizcarra Ruiz. Cabe señalar que el padre Sabas fue canonizado por el Papa Juan Pablo II el 21 de mayo del 2000 y elevado a categoría de Santo por este hecho heroico.

El ejército se retira de Tototlán sin resultados, pero continúa con las estrategias implementadas para suprimir el abasto de víveres a los campamentos cristeros que se tenían conocimiento. A partir de mayo de 1927 recrudecen las acciones del gobierno y los pobres habitantes en las zonas de presencia cristera se les obligó a ser trasladados a campos de concentración mientras aeroplanos bombardearon sus casas.

A un grupo de personas se les dio la orden de dejar sus casas y trasladarse a una determinada ciudad, de no hacerlo así, serían muertas. Apenas habían hecho un pedazo de camino, cuando fueron rodeados por soldados y exterminados. Estos incendiaron 37 pequeñas ciudades y rancherías, el número de desplazados a los campos de concentración en Jalisco rondaban ya los 20,000. Si alguno abandonaba el campo en busca de víveres es ejecutado.

Les fue prohibido moverse en un radio mayor de media milla, bajo pena de muerte; no existen tiendas de campaña contra el sol y la lluvia; las siembras fueron destruidas; las mujeres, ultrajadas; los hombres, asesinados; hubo niños que nacieron en el camino: las parturientas fueron obligadas a continuar la marcha. En Paredón Jalisco fueron quemadas las casas y ultrajadas incluso las niñas antes de partir.

El cura Vizcarra había sido persuadido que se dirigiera al sur de Jalisco para ayudar en esa zona donde no era tan buscado ya que era uno de los blancos claves del ejército, este se encontraba en Ocotlán llevando noticias de los campos de concentración y que el ejército ya se encontraba en la zona, cuando fue detenido por una tropa de soldados, al interrogarlo el cura fingió ser un borracho, ante el desconcierto de los soldados un hombre le salvo la vida, llamado Eliseo Gómez y sabiendo la identidad de aquel gran hombre se acerca a los soldados y les afirmó que se confundían de persona, que este era un vil borracho que lo conocía de toda la vida.

Los soldados incrédulos le preguntan su oficio y les indica que es vendedor de zarapes, observan su mula atada en la esquina cargada de zapares y lo dejan libre.

En octubre de 1927 el general Juan B. Izaguirre en su consigna de perseguidor del cura Fco. Vizcarra entró a San José de Gracia Michoacán y quemó todo el pueblo por completo, desde sus cimientos sin distinción alguna de ricos o pobres huyendo sus pobladores a Mazamitla y la Manzanilla ya que se tenían indicios que ahí se encontraba el cura y muchos de sus seguidores.

Mientras tanto en el sur de Jalisco también vivía su propia guerra, y el cura Vizcarra era enviado a la zona sur de Jalisco en apoyo al hueco dejado por el padre Sedano asesinado en esos días en Zapotlán, y para protegerse de la intensa búsqueda en su contra en la región ciénaga. Al llegar es establecido en Zapotiltic en la casa del señor Don Tomás Contreras, uno de los hombres más ricos de la región, conocido ganadero y agricultor que inclusive mandó acuñar sus propias monedas para pagar los jornales de trabajo a sus trabajadores desde su difunto padre, de la misma forma que pagaban las haciendas.

Vivía por la calle real en una opulenta casa y ahí fue donde alojó al cura Fco. Vizcarra como un familiar tejedor de zapares ya que la casa parroquial la había mandado cerrar el señor Daniel Ruíz quién era el administrador de correos y el empleado federal de mayor rango en Zapotiltic.

En noviembre de 1927 llegó el ejército a Zapotiltic, registraron algunas casas por los rumores de apoyo a cristeros en este poblado, pero no la de Don Tomas donde estaba oculto el cura. Al no encontrar nada se dirigieron al templo con el fin de incendiarlo, pero un joven muchacho trepando por las azoteas vecinas toma la soga del campanario y comienza a replicar las campanas por lo que en cuestión de minutos y antes de que los federales lograran incendiar la gasolina que habían vertido en el templo ya se encontraba reunido en el atrio la mayor parte de los vecinos de Zapotiltic. Superados en número de 20 a 1 fue tal la presión social que los federales desistieron de prender fuego y se retiraron a Zapotlán.

Después de este suceso y con mucha presencia militar en la zona don Tomas Contreras decide que proteger un cura en su casa era muy riesgoso, ya que si lo descubrían el gobierno podría confiscar todos su bienes y se lo hace saber al cura Francisco. pero también le advierte que no lo dejara solo en la lucha.

El cura Vizcarra programa una reunión en la hacienda de Huescalapa y se reúne con su amigo y protector don Tomas Contreras, don Teófilo Vizcaino dueño de la hacienda de El Rincón y con don Jerónimo Gómez dueño de la hacienda de Huescalapa, este último amigo del cura de la infancia ya que una de sus haciendas colindaba con la del cura Vizcarra en San Isidro Mazatepec estos tres personajes reunidos con el cura juntos tenían más de 30,000 hectáreas solo en el sur de Jalisco. El cura les advierte que el gobierno ha decidido utilizar campos de concentración masivamente y se tienen informes que en unos meses harán lo mismo en la zona sur de Jalisco sin distinción de ricos o pobres.

De esta forma entre los 3 poderosos terratenientes deciden emprender una obra de ingeniería extraordinaria para proteger al cura Vizcarra y demás laicos que auxiliaban la lucha cristera y a sus propias familias de estos hacendados de los terribles campos de concentración, puesto que no tardarían mucho en llegar a la zona por el fuerte apoyo que se le daba a los cristeros del volcán de Colima. Este era un cruel método de asfixiar a los pueblos para delatar cristeros.

El cura Vizcarra se refugiaba en la hacienda del Rincón para no ser descubierto mientras tanto por su parte don Tomas Contreras inicia la construcción de un túnel a 10 mts de profundidad y bajo su casa se concentraría un distribuidor subterráneo donde saldrían varios túneles.

El primero que se construyó fue en dirección hacia el templo de Zapotiltic, tres meses más tarde iniciaron el siguiente túnel en dirección a la hacienda del Rincón, con una distancia de casi 5 km y en una línea perfectamente recta, después se inició un tercer túnel en dirección a la hacienda Huescalapa con una distancia de 2.8 km y para finalizar se construyó uno más en dirección al volcán del cual este es el más extenso, aún se desconoce para el autor la distancia total y el final exacto de este último pero conectaba la zona cristera del volcán con Zapotiltic y demás interconexiones subterráneas.

Después de terminarse esta magnífica obra en enero de 1929 Don Teófilo mando empedrar todo el piso de los túneles para una mayor seguridad y comodidad de sus transeúntes ya que no solo los curas lo utilizaban si no también los hacendados para trasladarse ellos mismos y sus cargas de dinero ya que la zona era asolada por bandidos en los caminos y estos no presentaban ninguna seguridad, era la ley del que disparaba primero. Son estos túneles una obra de ingeniería digna de ser reconocida hoy en día y no perderse en el tiempo como se encuentra actualmente.

Para mayo de 1929 el sur de Jalisco fue invadida por tropas federales en un gran despliegue armado. El general Eulogio Ortiz, el segundo hombre más importante del ejército mexicano, llegó con 4000 soldados, junto con el general Lázaro Cárdenas a Colima, en tanto que cinco barcos de la marina estaban anclados en Manzanillo. También arribo una escuadrilla de aviones de combate al aeropuerto de Colima, algo inédito para la población, y el 22 de mayo el general Lázaro Cárdenas ordenó el bombardeo alrededor de los volcanes, tal como lo había predicho el cura Fco. Vizcarra.

El cura Vizcarra al ver tan cruel bombardeo y vislumbrando un terrible derramamiento de sangre en el sur de Jalisco por los campos de concentración, toma camino hacia Colima y por primera vez toma el papel de lo que siempre negó, de un rico hacendado dueño de la Hacienda de san Isidro, con ropas finas y acompañado de algunos seguidores en buenos caballos se dirige hacia Colima.

Llegaron el 25 de mayo de 1929 al cuartel y pidió entrevistarse con el general Lázaro Cárdenas. Mostrando sus credenciales de abolengo lo dejan entrar y pidió hablar a solas con el general, nadie sabe que platica tuvieron puesto que solo estos dos personajes se quedaron a puerta cerrada conversando. Una hora después salió el hacendado Vizcarra y el general Lázaro Cárdenas ordenó esa misma noche retornar hacia Manzanillo, estos mandaron un telegrama a la capital indicando que la ofensiva había sido todo un éxito.

Entre la presión de Estados Unidos y varias organizaciones civiles a finales de este año se llega a un acuerdo de paz. En 1930 se reabren los templos y se permitió legalmente reabrir el culto religioso, mientras tanto el cura Vizcarra es llamado a Guadalajara por sus superiores y advirtiéndole que aún seguirá siendo un blanco del gobierno por represalias se le suprimirá oficialmente su apellido paterno, quedando solo como el cura Francisco Ruíz y es enviado a una de las zonas más difíciles de encontrar, por lo que en 1931 llegó a la hacienda San Andrés de Orendain en la Magdalena Jalisco para encargarse de la capilla, más tarde a la capilla de la Mazata en este municipio, le siguió su cambio para ser titular del templo el amparo en el municipio de Etzatlán para posteriormente el 6 de Junio de 1938 regresar nuevamente a Zapotiltic.

El cura fue recibido al llegar a Zapotiltic con mucha alegría por la familia Contreras que tanto lo apoyó años atrás brindándole apoyo moral y económico puesto que la mayor parte del pueblo lo recibió con hostilidad encontrando el curato casi en ruinas. Poco a poco fue levantando aquel lugar y no pasó mucho tiempo en ese mismo año de 1938 que el Gral.

Lázaro Cárdenas ahora como presidente de la república visito Zapotiltic y el Sr. Cura Francisco Vizcarra se acercó a saludar al Gral., la gente que rodeaba al presidente echó mano a la pistola tratando de defenderlo puesto que aún en esos tiempos el #gobierno y los clérigos no podían verse ni en pintura por el conflicto cristero de años atrás, pero Don Lázaro Cárdenas reconoció inmediatamente aquel hombre y reprendió a su escolta diciendo: “a este padrecito me lo respetan, que vale más que muchos de nosotros” ante el asombro del presidente municipal y de toda la comitiva política de Zapotiltic el Padre Vizcarra y el presidente de la nación se tuteaban e inclusive le pidió el general lo acompañase en la corta estancia que tuvo de medio día en el pueblo acompañándose a comer.

El Sr Cura Francisco encontró en aquel pueblo de Zapotiltic gente que se mataba a machetazos por las calles, familias destruidas por el alcoholismo y una extrema pobreza en la mayor parte de sus habitantes.
Cosa que al cabo de los años el Sr Cura a base de platicar y reprender a la gente que no entendía haciendo valer su autoridad de sacerdote fue cambiando en poco tiempo. Realizó la construcción de una escuela la que hoy lleva su nombre y se impartieron clases de música y otras artes, promoviendo un nuevo desarrollo cultural que nunca se había visto antes en Zapotiltic.

Cabe señalar el caso de los famosos camoteros de Zapotiltic de aquella época que vendían su producto a $ 0.50 centavos el kilo a un empresario que venía de Guadalajara por sus camotes, pero esta situación se volvió insostenible y casi se lleva una muerte cuando un agricultor al tener sobreproducción de camote ofrece bajarlo a $ 0.40 centavos al empresario, volviendo a los demás en su contra puesto que a todos se los pagarían a este último y miserable precio.

El Sr cura tuvo que intervenir puesto que varios campesinos querían matar al que vendía más barato y mandó llamar a todos los productores haciendo una reunión en la sacristía. Le expresaron su problemática y el Sr Cura se comprometió a ofrecer una solución.
Al día siguiente el Cura salió muy temprano rumbo a Guadalajara, con unas muestras de los camotes de Zapotiltic, llegó a la antigua central de abastos donde encontró varias bodegas que comercializaban este producto y enviaban a los estados del occidente del país, preguntó el precio de venta el cual era de $4.00 pesos en mayoreo y dirigiéndose con el dueño ofreció un camote de mejor calidad en Zapotiltic, mostrándole su producto este empresario se interesó al instante y le cometo que si se lo ponía en su bodega se lo pagaba a $2.00 pesos y si él tenía que recoger en Zapotiltic lo pagaba en $1.50, hicieron trato de entregarlo en su bodega y el Sr Cura regresó a su pueblo muy feliz.

Reunió a todos los camoteros esa misma semana he hicieron una asociación pactando todos sin excepción un precio de venta de $1.50, cosa que aún no podían creer los campesinos, ganarían el triple y además dio trabajo a varios fleteros que tenían camiones y que no los usaban por falta de trabajo para llevar a Guadalajara las cargas. El antiguo intermediario de camotes que explotaba a los campesinos nunca regresó a Zapotiltic y estos mejoraron notablemente su calidad de vida.

El Sr. Cura Francisco Vizcarra tomó la iniciativa de colocar un gran reloj monumental en la torre del santuario de Cristo Rey ya que en aquellas épocas apenas el 5% de la población tenía un reloj por lo que se conformó un comité para hacerse cargo de esta tarea. Se mandó cotizar con una empresa de la ciudad de México regresando la propuesta final en $20,000.00 pesos solo del equipo, a lo que la cuenta total ascendió a los $25,000.00 pesos instalado y puesto en marcha, una gran cantidad de dinero para aquella época.

Un joven inventor vecino de 30 años de Zapotiltic llamado Ricardo Cortés Rivera, escuchó a los pobladores que querían colocar un reloj en la torre del Santuario, lo que lo llevó a platicar con el Señor Cura Francisco Vizcarra y le propuso que él podía fabricar el reloj por 5 mil pesos, lo que la respuesta del padre fue “Ricardo sé que tienes muy buena fama y un gran talento pero el comité pro-reloj del pueblo me lo impide ya que quieren que el reloj lo importen de Europa”, lo que llevó a retarlo y buscar la forma de colocar ese reloj a lo que el cura lo apoyó.

Tal era la excelente reputación del joven Ricardo, que uno de los hacendados del pueblo le ofreció su apoyo con un adelanto para el reloj dando $1000 pesos, con lo que Ricardo viajó a la Ciudad de Guadalajara para comprar materiales y herramientas para la fabricación. El hacendado tomó la responsabilidad de que si el reloj no funcionaba él respondería por el monto pagado.

El Sr cura Vizcarra comentó la #propuesta al comité pro-reloj del pueblo, y en un tono de desconfianza estos decidieron traer al experto joyero de la Ciudad de México que les cotizó el reloj para que verificará la viabilidad del proyecto de Ricardo, pero de incógnito.

Dicho experto llegó a la casa de Ricardo preguntando por un joven que hacía relojes muy buenos, que, si ahí vivía, lo que su padre le contestó que ahí vivía Ricardo talentoso músico y que sabía muy poco en relojería (su padre y familiares nunca lo apoyaron), el investigador pidió hablar con él y le pidió que si podía arreglar su reloj de bolsillo ya que venía de un viaje muy largo y se había descompuesto.

El joven Ricardo al momento de revisar el reloj de bolsillo le comentó al señor que solo le faltaba dar cuerda, que no era nada grave. Con lo que el #investigador se dio cuenta que el joven sabía lo que hacía, y es donde le preguntó que había escuchado que él estaba fabricando un reloj de torre y que si se lo podía mostrar.
Al momento en que Ricardo le mostró la maquinaria que estaba fabricando, el investigador se dio cuenta que era algo muy preciso y bien hecho, con lo que solo dio las gracias y se retiró.

Después de la visita a la casa del joven Ricardo, el investigador fue con el comité pro-reloj del pueblo y el sr cura Fco. a dar su reporte de lo que había visto y solo preguntó “¿Disculpe cuánto le van a pagar al joven por el reloj?”, lo que respondieron las personas “Nos va a cobrar 5 mil pesos”, lo que el experto en relojería tuvo que decir “Espero y le paguen muy bien esos 5 mil pesos, porque si no yo le pago al joven 10 mil y me lo llevo para que fabrique relojes para nuestra joyería ya que tiene un diseño mejorado y de gran precisión, en comparación a los que importamos de Europa”.

A partir de este hecho, el comité confió abiertamente en el joven Ricardo. Este primer reloj fue fabricado de forma artesanal, pieza por pieza a mano y con gran precisión gracias al apoyo del Sr. Cura Francisco, así en 1940 se instaló este primer reloj en el Santuario, el cual sigue funcionando a la perfección hasta el día de hoy y el joven Ricardo Cortés creó la empresa relojera Relkcrom la cual hoy en día sigue con este legado.

Poco tiempo después el terremoto de 1941 dejó muy dañada la estructura del templo principal por lo que las misas se estuvieron celebrando en el Santuario de Cristo Rey y poco a poco el Sr cura Francisco comenzó a vislumbrar la posibilidad de construir un nuevo templo en honor al Sr del Perdón, uno que rivalizara en tamaño con la catedral de Zapotlán, pero en estilo Romano.
Con el consentimiento y apoyo del pueblo de Zapotiltic el 14 de septiembre de 1948 inicia la construcción del monumental templo mayor. A cada familia adinerada se le envió una carta donde el Sr Cura pedía de su apoyo #económico con una cantidad establecida para poder solventar la construcción del templo, a lo cual la mayoría de las familias accedió y fue aportando conforme les era posible.

Las personas de menores recursos se les pidió el apoyo de su mano de obra en faenas los domingos, y sus familias apoyaban llevándoles agua y comida, estas faenas de domingo tenían tanta respuesta que en muchas ocasiones en un solo domingo se superaba lo que la plantilla laboral de planta realizaba en toda la semana que era de 15 a 20 albañiles.

Entre los trabajos realizados por el comité de construcción se trajeron grandes artistas de la época en eventos masivos para recolectar dinero, tales como Pedro Infante, Cantinflas, y Luis Aguilar, este último en una de sus presentaciones al terminar el evento se acercó muy preocupado don Dionicio que era el que llevaba las cuentas de las entradas pero como ese día hubo una gran tormenta hubo muy poca asistencia de la región y le manifestó al Sr. Luis Aguilar si podrían hacerles una rebaja ya que aún no completaban sus honorarios, este extrañado le dijo que cuáles honorarios y don Dionicio saco el papel de la cuenta que su representante le cobró a lo que Luis Aguilar reacciona muy enojado y se dirige con su representante reclamándole que si ellos estaban ahí era para ayudar a las obras del templo y que bien claro les había dicho antes que no se iba cobrar ni un solo peso.

Con mano en la pistola y frente al Sr Cura Francisco lo corrió valiéndole que el Cura le pidiera guardar su arma, que de no ser así le suelta un balazo a su representante.
Los gastos de la construcción del templo cada vez fueron consumiendo las reservas de las que el pueblo de apenas de 10,000 habitantes cooperó, la de los eventos que se organizaban y las aportaciones voluntarias de cada misa.

El Sr Cura Vizcarra vislumbrando que dentro de poco tiempo tendrían que detener las obras que apenas iban al 50% por falta de solvencia económica optó por comenzar a consumir su propia #fortuna. Heredero de la hacienda de San Isidro Mazatepec esta ya había sido vendida años atrás por la familia Vizcarra comenzó a echar mano de sus ahorros los cuales eran bastante considerables, para cuando se los terminó comenzó a vender también las casas que recibió de su padre también de herencia en Guadalajara por la avenida Chapultepec.
Más de media Hacienda y 8 lujosas casas fueron consumidas por la inmensa obra del templo mayor de Zapotiltic ya que era imposible hacer tal obra con un tercio de la población actual y mucho más pobres que hoy en día.

Al final de la obra no bastó toda la fortuna del Sr Cura Francisco Vizcarra, sino que también tuvo que pedir prestado con los ricos del pueblo para terminarla, por fin al finalizarla, cansado, viejo y sin dinero para liquidar las deudas, estos mismos ricos interpusieron #demandas en su contra para que les pagara lo prestado.

En este punto intercede la arquidiócesis y envían a un nuevo Sr Cura para que lo apoyara, el Sr Cura Méndez, este habló con los demandantes y se comprometió en pagar él la deuda para que no tomarán preso al Sr cura Francisco Vizcarra y lo dejarán en paz. En los años subsecuentes el Sr Cura Méndez líquido todas las deudas más ya no se realizó ningún avance en los acabados del templo.

Francisco Vizcarra Ruíz el heredero de una gran hacienda y fortuna, pudo vivir cómodamente entre la opulencia y riquezas, pero prefirió cambiar esto para convertirse en perseguido a muerte de la guerra cristera, en ayudante de un pueblo afligido y pobre para los necesitados y regalando todo cuanto poseía en la construcción del templo de Zapotiltic.
Al final de sus días tuvo que irse de este pueblo y quedarse en Ocotlán con un viejo amigo de la guerra cristera ya que la presión social en su contra era demasiada por los préstamos, aunque estos ya estaban siendo liquidados por el nuevo Sr Cura.
Finalmente, uno de los héroes más importantes de la guerra cristera falleció el 1 de noviembre de 1958, sus restos mortales descansan en el templo por el cual dio todo cuanto tenía y al pueblo que quiso tanto, en Zapotiltic.

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑